La blefaroplastia

La blefaroplastia se encuentra entre los procedimientos estéticos que se realizan con mayor frecuencia con la cirugía realizada por médicos y cirujanos en una variedad de subespecialidades. Este documento, dirigido a un público de dermatología, describe la selección de pacientes, la anatomía de los párpados, el examen clínico y los pasos quirúrgicos para lograr resultados exitosos de blefaroplastia del párpado superior e inferior. Se hacen recomendaciones para minimizar las complicaciones y se utilizan fotografías para ilustrar características clínicas y quirúrgicas importantes.

La blefaroplastia se puede realizar en los párpados superiores o inferiores. En el párpado superior puede ser tanto por razones funcionales como estéticas. La Sociedad Americana de Cirujanos de Estética informó que se realizaron aproximadamente 165,000 cirugías de blefaroplastia en 2014, lo que lo convierte en el cuarto procedimiento estético más común en los EE. UU. [1] Antes de considerar la blefaroplastia, deben aclararse las posibles contraindicaciones para la cirugía; estos incluyen pacientes con problemas psicológicos, sequedad ocular, enfermedades inflamatorias activas de la piel como la eczema y la psoriasis y cirugías de revisión múltiple.

El párpado superior y la ceja se pueden considerar como un continuo estético, por lo que la evaluación de la blefaroplastia del párpado superior no solo debe incluir la cantidad de piel redundante (dermatochalasis) y el prolapso de la grasa, sino también una evaluación de la posición del borde de la ceja y el borde de la ceja. [2 ]

La posición del margen del párpado superior generalmente se registra como la distancia en milímetros desde la posición de la pupila media hasta el margen del párpado superior, conocida como la distancia refleja marginal 1 (MRD-1).

Aunque no existe una definición numérica definitiva, un párpado con un MRD-1 de ≤2 mm puede considerarse ptótico. [3] El hecho de no excluir y tratar la ptosis ocular concurrente al realizar una blefaroplastia del párpado superior puede resultar en pacientes decepcionados.

De manera similar, la posición de la frente influirá en la aparente redundancia de la piel del párpado superior con una ptosis subyacente de la frente que exacerba la queja de un paciente de “encapuchado”.

La evidencia de descenso de la frente lateral después de una blefaroplastia refuerza la importancia de reconocer y manejar una ptosis subyacente de la frente. Un paciente que se someta a una cirugía de blefaroplastia del párpado superior puede recibir asesoramiento preoperatorio según corresponda, y si es necesario, la ptosis de la ceja se aborda mediante una variedad de técnicas quirúrgicas o métodos no quirúrgicos, como la inyección de toxina botulínica. [4] La corrección de la ptosis de la frente se discute en detalle en otra parte de este problema.( blefaroplastia barcelona)

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